Una ceremonia. Los cuatro guías se reúnen por primera vez. Abuela Ceiba, Mamá Jaguar —que ha estado observando desde el mundo espiritual todo este tiempo—, Río, Candelaria y Yaguará. El bosque guarda silencio.
«Hay una palabra que contiene todas las demás. No se la puedo dar. Tienen que encontrarla.» — Abuela Ceiba habla con claridad por primera vez en muchos niveles. Su voz resuena como raíces que encuentran agua.
«Nunca me fui. Era la voz en tu cabeza todo el tiempo. Cada vez que dudabas y seguías adelante — esa era yo.» — Mamá Jaguar regresa. Su presencia llena el claro de una calidez antigua.
El estudiante es reconocido como Guardián de historias — no un maestro del español, sino un cuidador de historias. Alguien que protege, transmite, mantiene vivas las voces.
La metalingüística es la herramienta del guardián: no solo usar el lenguaje, sino entender cómo funciona, por qué cambia, qué protege.