Yaguará se detiene. Mamá Jaguar está a su lado. No como recuerdo — como presencia. Dos jaguares sentadas juntas en el borde del mundo.
«Fui una jaguar joven que escuchó algo moverse en la selva. No sabía qué era. Caminé hacia el sonido. Cada paso me enseñó un nombre. Cada nombre me enseñó un mundo.»
«El lenguaje no es una herramienta. Es algo vivo. Respira, crece, cambia, muere y renace. Cuidarlo es cuidar el mundo.»
«No todas las palabras se dicen. Algunas se cuidan.» La línea final. Ganada a través de seis niveles de viaje. Yaguará mira al estudiante — su compañero, su igual — y espera.