El clímax. Candelaria, ahora de 18 años, confronta a Don Próspero en un foro público — no con rabia sino con sus propias palabras.
Ha recopilado sus discursos, sus contratos, sus poemas. Los lee uno al lado del otro.
«Usted escribió: “Los árboles son la memoria de la tierra.” Y firmó: “Se autoriza la tala de 200 hectáreas.” Según afirma usted mismo, los árboles son memoria. Como plantea su propio contrato, esa memoria debe destruirse. ¿Cuál es la verdad, Don Próspero?»
Don Próspero calla. Las contradicciones hablan por sí mismas. La única derrota que El Silencio Gris ha sufrido desde adentro.
Candelaria no inventó nada. Solo conectó textos. Eso es intertextualidad: hacer que las palabras de otros revelen lo que el hablante no quiso decir.