Candelaria encuentra el último cuaderno de Doña Asunción — escondido en su casa junto al río. Dentro: años de transcripciones. La vieja mujer había estado escribiendo lo que el río le decía.
Algunas páginas en español, algunas en lenguas indígenas, algunas en un código privado que solo ella entendía.
«El río dice: no olvides. El viento dice: escucha. La piedra dice: permanece. Pero ¿quién los oye?»
El cuaderno es el Mapa de las Voces humano. Candelaria y Yaguará lo leen juntas — la primera vez que trabajan como una sola mente.
Para defender este legado ante el mundo, necesitan retórica: no manipulación, sino la capacidad de hacer que la verdad sea escuchada.