Alguien le dijo a Don Próspero dónde estaban los árboles más antiguos del bosque. Al día siguiente, las máquinas llegaron. Tres personas estuvieron ahí esa noche. Cada una cuenta algo diferente.
«Yo no le dije nada. Fue ella. Había ido a hablar con él porque necesitaba medicina para su hijo. Si no le hubiera pedido ayuda, nada habría pasado.»
«Eso es mentira. Yo fui a pedirle medicina, sí, pero no le hablé del bosque. Él ya sabía. Afirmó que alguien del pueblo le había dibujado un mapa. Si hubiera sabido qué iba a hacer, jamás habría ido.»
«Los dos fueron. Los vi. Pero no creo que hayan querido hacer daño. Don Próspero es hábil. Hace preguntas que parecen inocentes. Uno responde sin darse cuenta. Si no le hubiera dicho nada, habría encontrado otra forma.»
Yaguará escucha las tres versiones. ¿Fue traición o desesperación? ¿Don Próspero los engañó o ellos eligieron? No hay una sola respuesta. Solo hay versiones, silencios, y lo que cada quien necesita creer.