Un viejo pescador se sienta junto al río. Dice: «Antes el río era más ancho. Los peces eran más grandes. Pero un día cambió todo.»
Una abuela cuenta: «El mercado de hace cincuenta años tenía más colores. Venían personas de todos los ríos.»
Don Próspero también escucha las historias. Pero donde otros oyen memoria, él oye oportunidad. Conoce cada árbol por su nombre — su abuela se lo enseñó. Pero donde ella veía vida, él ve madera.