El camino de Don Próspero ha comenzado. Las máquinas han llegado. Los árboles caen uno tras otro. La niebla gris avanza más rápido que antes.
Una mujer mayor del pueblo muere. Con ella se pierde un nombre: Yurumanguí. Es el nombre de un río que nadie más recuerda. Se ha perdido una voz.
Candelaria llega justo a tiempo. Escribe el nombre en su cuaderno. Sus dibujos ya no son solo dibujos. Se han convertido en rescate. Cada página guarda lo que se pierde.
Yaguará mira el cuaderno. Han cortado los árboles. Se ha perdido un nombre. Pero Candelaria lo ha escrito. Desde que empezó el camino, se han perdido tres nombres. Este no será el cuarto.