Una tormenta. El bosque se abre con lluvia y truenos. Candelaria y Yaguará se refugian juntas bajo un árbol caído.
No hablan el mismo idioma, pero comparten el calor. Candelaria tiembla. Yaguará se acerca más.
Cuando la tormenta pasa, la niebla gris ha avanzado. Una sección entera del bosque está sin color, sin sonido.
Candelaria lo ve. Escribe en su cuaderno: «Aquí no hay sonido.» Yaguará lee la palabra y la entiende: sonido.