Yaguará ya no dice solo «la rana cantó». Ahora dice: «La rana cantaba todos los días, a mediodía.»
Le cuenta a Candelaria cómo era el bosque: el río sonaba más fuerte. Los pájaros cantaban. Había más color.
Candelaria llora. Reconoce el sentimiento. Su abuela, Doña Asunción, le contaba historias de cuando el río cantaba más fuerte.
«Mi abuela dice que el bosque habla. Pero yo no escucho.»